Actitud, Ejercicio Físico y el Antienvejecimiento.

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Cuando te acercas a los 40 (¡Ay! Cómo queda escrito. Da hasta miedo ese ‘4’…) se aprecia realmente la diferencia de entre si nos hemos cuidado hasta ahora o no. La genética y los factores ambientales mandan, pero está claro que con nuestros hábitos marcaremos nuestra apariencia y nuestro estado de salud.

Se considera que el envejecimiento se inicia a partir de la quinta década de la vida (alrededor de los 40 años), ya que en esta etapa de la vida los cambios biológicos relativos al envejecimiento se presentan en la mayoría de los aparatos y sistemas.

Llegar a los 40 con un aspecto conveniente es cosa de nosotros, pues ya se supone que estamos en una edad con cierto aprendizaje y experiencia en la vida. O debería ser así, aunque en ocasiones no lo parece. Debemos pensar que después de los 40 llegarán los 50, los 60… Y nuestro cuerpo y nuestra mente nos marcarán hacia un inicio de “final de temporada” bueno, o no tan bueno. Por desgracia el tiempo pasa demasiado deprisa :)

Si contamos con una apariencia menos jovial y saludable de lo que nos gustaría, aún teniendo poco más de 20 años (hay personas de 20-30 años que ya aparentan tener los 40-50 años) y encima no cuidamos nuestra alimentación, nuestra forma de vestir, nuestra alimentación ni nuestro descanso, vamos a empeorarla. Y empezar cuanto antes a coger buenos hábitos es fundamental para llegar a los 40 en plena forma, tanto física como mentalmente. Si desde pequeños nos hemos criado en un ambiente cargado de mala alimentación, falta de ejercicio, tabaco, alcohol, depresión, agresividad… (factores ambientales) pues, o nos ponemos las pilas a trabajar frente a eso o será fácil que sigamos con el patrón adquirido. Algo que nos pasará factura en el futuro, más de lo que pensamos.

Para la OMS el Envejecimiento Activo es el proceso de optimizar las oportunidades, bienestar físico, social y mental durante toda la vida, y reconoce que la edad no es un obstáculo para la realización de ejercicio físico.

El ejercicio y la práctica de actividades físicas ayuda a prevenir enfermedades y a mejorar nuestro estado de ánimo. Enfermedad cardiovascular, diabetes, obesidad, osteoporosis, ansiedad… Son enfermedades en las que puede ayudar muchísimo el ejercicio físico. De ahí que su puesta en práctica sea una de las principales estrategias no farmacológicas para envejecer de forma más saludable.

Como en todo debemos encontrar un equilibrio. Una actividad física demasiado suave no provocará beneficios, pero una actividad física demasiado agresiva tampoco. Porque los beneficios del ejercicio desaparecen con el agotamiento y la falta de entrenamiento porque durante el ejercicio físico agotador se genera tal cantidad de radicales libres que las defensas antioxidantes se ven incapaces de prevenir el daño que éstas inducen. El ejercicio crónico y muy intenso puede ser perjudicial, y hacernos envejecer.

Antonia Miralles es otro de los varios ejemplos que conozco de que se puede superar la edad de los 40 (en su caso acaba de cumplir los 44 años) con un estado deseado por muchas mujeres de 30 (y de 20, dicen por ahí). La edad está fijada en nuestra mente y si en lugar de dejarnos llevar hacia la edad avanzada nos cuidamos y ayudamos con una buena alimentación, con una caminata de mínimo 4km diarios porque apenas utiliza el coche, y con ejercicio postural y con cargas que refuerce y realce nuestra musculatura (percha) estaremos consiguiendo que “nuestro envejecimiento retroceda en el tiempo”, alejándonos de ese temido número 40 hacia atrás, o al menos frenándolo todo lo que podamos :)

Si la mente se siente mayor, el cuerpo lo hará también. Y viceversa. Cuídate.

Feliz Entrenamiento. Manu.